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jueves, 2 de abril de 2020

¿Hambre emocional? ¡Chequea esta lista…!

¿Os acordáis que hace unos meses hablábamos del hambre emocional?

Estos días, durante el confinamiento es mucho más frecuente que comamos por aburrimiento, por ansiedad… Estamos todo el día en casa, tenemos la nevera a mano…

¡Nos entran unas ganas terribles de picotear…!

¿Os acordáis de que en la segunda sesión os propusimos una lista de las cosas que hacer cuando estuviéramos aburridos, o cuando nos entraran ganas de comer sin tener hambre de verdad, hambre fisiológica?

Por si hay algún despistadillo o alguien se perdió esa sesión… Os pongo un pantallazo para refrescar la memoria….



No sé si lo habréis hecho… O si os habrá funcionado…

Si no, ¡aún estáis a tiempo!.

Os proponemos una lista de cosas que hacer durante la cuarentena. Marca con una cruz las cosas que ya hayas hecho…

Esta lista va dirigida a los peques… pero los mayores podéis haceros la vuestra…

Estar distraído te hace el confinamiento más llevadero…




¡¡Coge el lápiz y empieza a tachar!!     ✎

sábado, 27 de abril de 2019

¿Hambre física o emocional?



¡¡Bienvenidos!!!

Todos sabemos lo que es el hambre pero ¿habéis oído alguna vez hablar del hambre emocional?

El hambre es la necesidad fisiológica de ingerir alimentos. Es la manera que tiene nuestro cuerpo de avisarnos de que es hora de buscar alimento, comer y conseguir energía y nutrientes.  Sin embargo muchas veces comemos con el propósito de saciar una necesidad emocional, cuando estamos tristes, nerviosos, cansados o incluso para como recompensa por algo bien hecho.

El hambre emocional nos lleva a comer compulsivamente, sentimos un ansia enorme por comer generalmente cosas poco saludables y de manera caprichosa: bollos, helado, pizza, patatas fritas, refrescos…. ¿Quién no se ha comido media tableta de chocolate después de un día triste? ¿O una bolsa de patatas fritas cuando tiene ansiedad? ¿Y a quién le apetece una ensalada después de una discusión?

Comer es una manera de sentirnos bien, de evadirnos del dolor y las preocupaciones. Comer compulsivamente alivia nuestro malestar a corto plazo, pero con frecuencia, inmediatamente después nos invade un sentimiento de culpa...

Es importante que antes de comer prestemos atención a cómo nos sentimos física y emocionalmente, e intentemos diferenciar si se trata de hambre fisiológica o emocional. Este proceso no es sencillo y necesita aprendizaje  pero poco a poco iremos siendo conscientes de nuestras emociones y podremos ir encontrando alternativas beneficiosas que nos hagan sentir bien sin perjudicar a nuestro cuerpo.

Aquí os  dejamos algunas pistas.

Esperemos que os sea útil.


¡¡¡¡Mucho ánimo!!!